
Así. En el estrés pre-negociación del día antes de ajustes en la universidad, me agobio y escribo. Como gomitas. Fumo. Hago yoga. Típico caso de mi generación: Estoy holísticamente alterada. Tal vez sean dejos de mi temporada en Coyoacan.
Como paliativo dejo que corra el tiempo. Voy de un extremo a otro de mi pequeño departamento hasta que se me ocurre algo: Abrir un nuevo blog. Bueno para liberar los dedos, las neuronas y la sobredosis de experiencias acumuladas entre el mar de información consumida y mis paseos por la ciudad. El plus: me ayuda a unificar la imagen de un yo divergente y diversificado.
Mis intereses y vivencias abarcan muchos campos, voy a subir todo indiscriminadamente y le pondré etiquetas para poderlo localizar.
Cheers.